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28/10/26

Bocc. 2026 / Demolarium

Bocc. 2026 / Demolarium
01. Demolarium
02. Estigma
03. Escorxador
04. 4227
05. Calvari (Dels Condemnats)
06. Ànima D’Acer
-Bocc-
País de origen: España
Ubicación: Barcelona, ​​Cataluña
Desde Cataluña, BOCC vuelve a levantar polvo, mugre y devastación con Demolarium, segundo larga duración de esta formación nacida en 2019 y publicado el 11 de septiembre de 2026 por Night Terrors Records. Seis composiciones y 42 minutos de Death/Doom, Sludge y Crust forman el cuerpo de una obra que se mueve entre la asfixia de los ritmos lentos y la violencia directa del Punk más corrosivo. Aquí no hay espacio para adornos innecesarios: las guitarras cargan con todo el peso, la base rítmica golpea con crudeza y las voces compartidas de Andreu Cano y Emilio Casal refuerzan esa sensación de hostilidad que atraviesa el disco de principio a fin.
El corte titular abre las puertas de este Demolarium con una combinación de Death Metal aplastante, impulsos D-beat y pasajes Doom que arrastran el conjunto hacia un terreno cada vez más opresivo. «Estigma», «Escorxador» y «4227» prolongan el recorrido con títulos que encajan en un imaginario áspero y profundamente ligado a la realidad que rodea a la banda. «Calvari (Dels Condemnats)» vuelve a poner sobre la mesa la contundencia de los riffs y una batería que remarca cada golpe sin necesidad de recurrir a florituras, mientras «Ànima D’Acer» cierra el álbum mostrando otra cara de esa fusión entre Death y Doom, sin perder la personalidad ni la densidad que definen el conjunto. La alternancia entre la marcha lenta y los estallidos de agresividad mantiene la tensión y evita que el peso del sonido se convierta en una masa uniforme.
Uno de los rasgos más significativos de BOCC está en unas letras escritas e interpretadas íntegramente en catalán, alejadas de los tópicos habituales del Metal extremo y arraigadas en la historia, el folclore, los mitos y los episodios macabros de Cataluña y Barcelona. Esa conexión con el territorio forma parte de su identidad, al igual que su posicionamiento antifascista, presente desde los comienzos de la banda. Demolarium también carga contra las estructuras de poder y la degradación de la sociedad contemporánea: la propia banda relaciona el concepto de la obra con el capitalismo y el fascismo, representados como fuerzas destructivas que deben ser derribadas.
La formación está integrada por Sergio Linares a la batería, Andreu Cano al bajo y la voz, y Emilio Casal a las guitarras y la voz. La grabación, mezcla y masterización se realizaron en diciembre de 2025 en Heartwork Recording Studio, con Gerard Porqueres al frente del apartado técnico. Narcís Boter firma el artwork, Terror Matt se ocupa de la maquetación de portada y CVSPE del diseño del encarte. Night Terrors Records editó el álbum en vinilo negro y una tirada limitada de vinilo Solid Gold, además de acompañar la edición en vinilo con un fanzine dedicado a la banda. Un lanzamiento que mantiene el espíritu del underground como una forma de resistencia, lejos de los artificios y con las raíces bien hundidas en el barro.
Demolarium es un disco áspero, pesado y combativo, donde la brutalidad del Death Metal se hunde en la desesperanza del Doom y termina chocando contra la urgencia del Crust. BOCC tiene claro de dónde viene y qué quiere poner sobre la mesa: música extrema con identidad propia, letras en su lengua y una actitud que no se separa de su realidad social. Seis temas que dejan una huella de desgaste y demolición, con la crudeza como bandera y el antifascismo como parte inseparable de su discurso. 
Desde Blasfemia313, celebramos que el underground catalán siga escupiendo propuestas de esta calaña: sin maquillaje, sin concesiones y con suficiente peso para hacer temblar los cimientos.

Dethelm. 2026 / Realm of Violence

Dethelm. 2026 / Realm of Violence
01. Blasphemous
02. Confessor
03. Realm of Violence
04. Organ Grinder
05. Worm Pit
06. Prisoners Mask
07. The Flayed One
08. Scarlet Rot
09. Eternal Torment
-Dethelm-
País de origen: Japón
Ubicación: Tokio
Desde Japón emerge Dethelm, un proyecto unipersonal de Blackened Death Metal que convierte la brutalidad de las guerras religiosas y el terror medieval en el eje de su primer larga duración, Realm of Violence, publicado el 27 de octubre de 2026 de manera independiente. Nueve cortes y casi media hora de oscuridad componen este viaje a un reino donde la fe se ha podrido hasta convertirse en instrumento de castigo y la violencia se ejerce bajo la supuesta autoridad de lo sagrado.
El concepto que vertebra el álbum enfrenta al Confesor, verdugo que actúa en nombre de la religión, con el Blasfemo, condenado por desafiar el dogma. Una persecución en la que el juicio degenera en tormento y la frontera entre la justicia divina y la crueldad absoluta termina desapareciendo. Dethelm recurre así a una imaginería marcada por la intolerancia, el fanatismo y el miedo, elementos que encuentran en la Edad Media un escenario especialmente siniestro. El resultado conceptual sitúa al oyente ante un mundo en el que la cruz deja de representar salvación para convertirse en símbolo de sometimiento.
El recorrido arranca con «Blasphemous», antes de que «Confessor» introduzca la figura central de esta narración de persecución y castigo. «Realm of Violence» da nombre al trabajo y establece el núcleo temático del álbum, seguido por títulos como «Organ Grinder», «Worm Pit» y «Prisoners Mask», donde la imaginería se vuelve cada vez más grotesca. «The Flayed One» y «Scarlet Rot» prolongan ese paisaje de degradación física y espiritual, mientras «Eternal Torment» cierra el recorrido con una sentencia que resume el espíritu del disco: el sufrimiento como condena interminable. La brevedad de las nueve composiciones concentra el concepto en una descarga directa, sin convertirlo en una narración innecesariamente extensa.
Con Realm of Violence, Dethelm presenta una primera declaración discográfica centrada tanto en la violencia física como en el fanatismo que la legitima. Su imaginario se mueve entre el horror medieval, la persecución del hereje y la corrupción de una fe utilizada como excusa para ejercer el poder. Bajo la bandera del Blackened Death Metal, el proyecto sitúa su discurso en un territorio donde la blasfemia se paga con sangre y la autoridad religiosa adquiere los rasgos de un verdugo. Para describir con precisión los matices de la ejecución, los riffs, las voces y la producción sería necesaria una escucha directa del álbum; la información disponible permite, sin embargo, reconocer con claridad la crudeza de su planteamiento conceptual.
Realm of Violence abre el camino de Dethelm con nueve capítulos de fanatismo, condena y tormento. No hay redención en este reino: solo perseguidores convencidos de actuar en nombre de una verdad absoluta y condenados cuya única culpa es desafiarla. 
Desde Blasfemia313, seguimos atentos a las manifestaciones más oscuras del underground internacional, allí donde la blasfemia continúa enfrentándose a los dogmas y la violencia deja al descubierto el rostro más siniestro del poder.

27/10/26

Fvneral Fvkk. 2026 / Indecent Idols

Fvneral Fvkk. 2026 / Indecent Idols
01. Confiteor
02. Crosses to Gallows
03. A Hidden Threnody
04. The Beasts of Speyer
05. Bishop of the Iron Guard
06. Leichensynode
07. Even in Death (We Possess You)
-Fvneral Fvkk-
País de origen: Alemania
Ubicación: Hamburgo
Desde Alemania vuelve a alzarse la congregación más obscena del Epic Doom Metal con Indecent Idols, segundo larga duración de FVNERAL FVKK, publicado el 23 de octubre de 2026 a través de Dying Victims Productions. Tras la irreverencia de Lecherous Liturgies (2017) y el demoledor debut Carnal Confessions (2019), estos predicadores de la blasfemia regresan con siete composiciones y más de cuarenta minutos de liturgia profana, cargada de solemnidad, pesadumbre y desprecio por la corrupción de las instituciones religiosas. Su discurso mantiene el foco en los abusos y las miserias documentadas bajo el amparo de quienes se proclaman representantes de lo divino: materia prima para un álbum que convierte el púlpito en tribunal y el incienso en humo de condena.
Indecent Idols se sostiene sobre los pilares del Doom épico clásico, con riffs de dimensiones catedralicias, melodías sombrías y una carga emocional que alterna majestuosidad y asfixia. La apertura, «Confiteor», prepara el terreno con una introducción de carácter litúrgico antes de que «Crosses to Gallows» despliegue el peso de las guitarras y la solemnidad que define el sonido del grupo. «A Hidden Threnody» prolonga ese clima fúnebre, mientras «The Beasts of Speyer» y «Bishop of the Iron Guard» conducen el álbum hacia algunos de sus pasajes más extensos y contundentes. La segunda mitad se completa con «Leichensynode» y «Even in Death (We Possess You)», cerrando un recorrido donde la imaginería religiosa queda sometida a una lectura tan sombría como corrosiva.
La voz de tenor limpio de Cantor Cinaedicus aporta un contraste singular frente a la densidad instrumental: su interpretación conserva un carácter solemne que encaja con la arquitectura épica de las composiciones, aunque el trasfondo lírico se sitúe en las antípodas de cualquier devoción piadosa. Las guitarras de Pastor Pellex y Decanus Obscaenus, junto al bajo de Vicarius Vespillo y la batería de Frater Flagellum, completan una formación que entiende el Doom como una ceremonia de lentitud aplastante, tensión y grandeza oscura. La banda amplía aquí el alcance de su propuesta sin abandonar las señas de identidad que marcaron Carnal Confessions, reforzando esa combinación de tradición clásica, atmósfera litúrgica y crítica feroz a la hipocresía eclesiástica.
Con Indecent Idols, FVNERAL FVKK vuelve a levantar su particular templo de decadencia moral y solemnidad funeraria. Siete piezas, más de cuarenta minutos y una sucesión de invocaciones que apuntan directamente a las estructuras de poder que han utilizado la religión como escudo. Nada de incienso para purificar el ambiente: aquí las campanas doblan por los ídolos indecentes y el altar queda cubierto por las sombras de sus propios pecados. Desde Blasfemia313, queda claro que la blasfemia también puede avanzar a paso lento, con riffs monumentales y una oscuridad que pesa como una condena.