Nightspawn Descendants marca el esperado regreso discográfico de los estadounidenses The Day of the Beast tras Indisputably Carnivorous (2021), editado por Prosthetic Records, y consolida una evolución sonora que profundiza en su identidad death-thrash con matices blackened. Desde Estados Unidos, la banda reafirma su posición dentro de la escena extrema contemporánea con una propuesta más ambiciosa, oscura y expansiva.
Compuesto por 10 temas, el álbum despliega un recorrido intenso y cohesionado que alterna ráfagas de velocidad incendiaria con composiciones de blackened thrash de tempo medio impregnadas de una épica ominosa. Las estructuras adquieren mayor amplitud y dramatismo, mientras las letras se sumergen en imaginarios de terror vampírico, ocultismo y caos apocalíptico, articulando una narrativa sólida y envolvente.
En el apartado técnico, la producción eleva considerablemente el estándar del grupo. Mezclado por Ricardo Borges y masterizado por Tony Lindgren en los emblemáticos Fascination Street Studios de Suecia, Nightspawn Descendants destaca por su contundencia, claridad y profundidad sonora, consolidándose como el trabajo más intenso, cohesionado y pulido de The Day of the Beast hasta la fecha.
Bajo el manto de Litany of Imperial Devotion, los neoyorquinos Vampiric Crypt regresan para reafirmar su lugar en los rincones más recónditos del underground. Su segundo álbum de larga duración, Letany of Imperial Devotion, conforma una obra de ocho composiciones concebidas como un auténtico ritual sonoro de devoción oscura y solemnidad profana. Desde los primeros compases, el disco se establece como una liturgia nocturna, en la que la opresión atmosférica y la agresión ceremonial se fusionan, construyendo un discurso musical coherente, frío y profundamente vampírico.
La apertura con “Count Orlok” sumerge al oyente en un aura nocturna que se intensifica en temas como “Bleed the Prophecy” y “My Soul for Yours”, donde la violencia sonora y el misticismo se entrelazan de manera visceral. El álbum transita luego por pasajes de marcado carácter ritual en “Ancient Pagan Rites” y “A Winter Breeze”, piezas que expanden la dimensión atmosférica sin sacrificar la aspereza y el filo sombrío que definen al grupo.
El núcleo conceptual se alcanza con la pieza homónima, Litany of Imperial Devotion, que da paso a territorios de resonancia histórica y sangrienta en “Blood of Maldon”, para culminar en “Sacrificial Ritual”, un cierre ceremonial que sella con maestría el carácter vampírico y extremo de la obra.
A lo largo de todas sus composiciones, Letany of Imperial Devotion despliega una narrativa sonora absorbente y meticulosamente elaborada, desatando la oscuridad inherente a cada instrumento y evidenciando un avance notable en la composición y en la construcción de atmósferas. Este segundo trabajo consolida a Vampiric Crypt como una fuerza sólida dentro del underground del black metal, reafirmando su compromiso con una visión artística extrema, nocturna y profundamente ritualista.
Los ríos se tiñen de rojo con la sangre de la tierra, y el cielo se ennegrece bajo la destrucción de un sol que ya no ofrece salvación. Los muertos se levantan de sus tumbas y los sabuesos de la noche persiguen sin piedad a los débiles. La Gehena ha llegado, y con ella despierta Sanguinoctum, un estallido de caos y horror que golpea con fuerza implacable.
Desde Estados Unidos, Vaulderie nos presenta esta sangrienta obra, formada por once cortes que son verdaderos rituales de devastación: The Invocation abre la puerta al terror, seguida por la carnicería de Calling the Blood y la implacable caza de Nocturnal Hound. La pieza homónima, Sanguinoctum, se alza como corazón palpitante de la destrucción, mientras Befouled yFlight of the Gargoyles desatan sombras y calamidades.BloodHammer y From the Crypt martillan con brutalidad sonora, Mortcage aplasta con su opresión, Voivodes of Vengeance ejecuta venganza sin compasión, y Among the Aeries cierra el ciclo con un aire de desolación majestuosa.
Este álbum no solo se escucha: se siente como una invasión de Gehena, un descenso a la sangre, la muerte y la oscuridad absoluta.
Bajo el sangriento manto del black metal, VISERION se adentró en las profundidades de la literatura fantástica para dar forma a su álbum atmosférico Fire and Blood, lanzado en este reino el 16 de enero de 2026. El disco emergió como una obra marcada por la melancolía, la violencia y la épica trágica, forjada a partir de influencias fundamentales como ULTAR, 1349, SATYRICON y GATES OF ISHTAR, cuyas aproximaciones melódicas y atmosféricas dejaron una huella decisiva en la construcción sonora de la banda.
El tema principal abrió el álbum con una expresión de black metal más ortodoxa, estableciendo desde el inicio la esencia conceptual que impregnó todo el trabajo. La banda explicó que el proyecto había nacido del universo creado por George R. R. Martin, centrándose especialmente en la dinastía Targaryen, cuyo lema dio nombre al álbum: Fire and Blood.
La composición abordó los rituales de magia negra que, según los rumores ancestrales, la familia empleaba para someter la voluntad de los dragones. La ferocidad de la instrumentación y la severidad de las voces evocaron un clima de guerra, dominación y fanatismo arcano.
La introducción de “Mad King” se construyó sobre compases irregulares que generaron una sensación persistente de desorden y paranoia. Aquella inestabilidad fue intencional, reflejando los delirios, la crueldad y la inevitable caída del rey Aerys II. El caos sonoro se convirtió en metáfora de una mente fracturada por la obsesión y la locura.
“Reign of Fire” centró su narrativa en Aegon el Conquistador y su dragón Balerion, desplegando una atmósfera de dominación absoluta. El uso del groove, combinado con melodías abrasadoras, transformó la canción en uno de los momentos más imponentes del álbum, evocando el avance inexorable del fuego sobre los reinos conquistados.
La oscura cadencia de “Blackfyre” relató las Rebeliones Fuegoscuro mediante una estructura rítmica opresiva y ceremoniosa. La incorporación de teclados añadió capas espectrales que intensificaron su carácter narrativo. Parte de esta identidad sonora surgió durante la producción, cuando los teclados grabados por el ingeniero Billy inspiraron al mezclador Chris a concebir su utilización como un outro fúnebre y ritualista.
El horror alcanzó su punto más extremo en “Harrenhal”. La composición retrató la aniquilación de la fortaleza de Lord Harren bajo el fuego del dragón, convirtiéndose en un lamento de piedra derretida y cenizas. La instrumentación se manifestó como una fuerza imparable, apenas contenida por pasajes melódicos espectrales que emergieron como ecos de desesperación entre las ruinas humeantes.
Fire and Blood se erigió así como una crónica musical de conquista, locura y destrucción, donde la épica fantástica fue transformada en un ritual sonoro marcado por la oscuridad, el fuego y la muerte.
El USBM (United States Black Metal) surge tan sombrío como las montañas destruidas de los Apalaches que le dieron origen, un eco de desolación que arrastra la furia del pasado. Su sonido, áspero y primitivo, está imbuido del espíritu del Adversario, resonando para los desatados, los herejes, los pocos que caminan al margen de la luz.
En esta tradición profana, se alza Profane Elegy, una elegía blasfema que desafía al orden establecido, herencia de aislamiento, crudeza y nihilismo. Con Herezjarcha, el proyecto despliega ocho composiciones concebidas como rituales de insurrección espiritual, donde el caos no es ausencia de fe, sino su inversión: un culto sonoro a la disidencia, al rechazo del dogma y a la exaltación de la voluntad individual.
El álbum será liberado al mundo el 30 de enero de 2026, un llamado sombrío y decisivo para los pocos que se atreven a abrazar la oscuridad que Profane Elegy encarna.
Desde las profundidades del infierno emerge una de las propuestas más despiadadas del death metal contemporáneo con temática de terror. MRSAirrumpe en la escena con una violencia sonora implacable, propagando caos y brutalidad a cada paso. Su música no ofrece escapatoria: es una infección que avanza sin piedad.
HORRIFIER, el perturbador álbum debut de la banda, presenta doce composiciones que conforman un asalto frontal a los sentidos. En él, el death metal más extremo se fusiona con una atmósfera inspirada en el horror cinematográfico, dando forma a un universo oscuro, visceral y opresivo. Riffs demoledores, una ejecución feroz y una producción contundente sostienen una propuesta que no busca agradar, sino impactar.
La identidad estética del disco —claramente influenciada por el cine de terror clásico y moderno— refuerza su carácter narrativo y convierte cada tema en una escena sangrienta cuidadosamente diseñada. HORRIFIER destaca no solo por su brutalidad técnica, sino por su capacidad para sumergir al oyente en una experiencia inmersiva, donde la agresión sonora y el ambiente macabro avanzan de la mano.
Más que un simple álbum,HORRIFIER es un auténtico espectáculo de death metal de terror llevado al extremo. Una obra pensada para quienes buscan crudeza sin concesiones, oscuridad total y una experiencia que trasciende lo puramente musical.
La pregunta es inevitable:
¿Estás listo para convertirte en su próxima víctima?
Slay Utterly, el tercer lanzamiento de Carrion Vael junto a Unique Leader Records, se erige como la obra más violenta, técnica y despiadada de su carrera. El álbum, compuesto por ocho temas, funciona como una ejecución continua: ocho descargas de caos absoluto que no conceden misericordia ni redención. Cada pista actúa como un instrumento de destrucción, encadenando agresión, velocidad y disonancia en una ofensiva sonora sin pausas.
El disco avanza como una máquina de exterminio perfectamente calibrada. Riffs afilados hasta el hueso, baterías que golpean con precisión inhumana y una atmósfera sofocante construyen un entorno donde la brutalidad no es un recurso, sino el eje central. Los escasos momentos de respiro existen únicamente para intensificar la violencia posterior, reforzando la sensación de amenaza constante que atraviesa toda la obra.
Las composiciones de Slay Utterly funcionan como crónicas de horror y colapso moral. Las historias que atraviesan sus ocho canciones imitan el caos que las define musicalmente: narrativas de muerte, paranoia y violencia extrema que se despliegan con la misma ferocidad con la que son ejecutadas.
El primer sencillo, “19(fucking)78”, se adentra en uno de los episodios más perturbadores de la historia criminal estadounidense. Durante la década de 1970, California vivió sumida bajo la sombra del terror impuesto por los Hillside Stranglers. Secuestros, torturas y cuerpos abandonados deliberadamente en espacios públicos transformaron las colinas del sur del estado en símbolos permanentes del miedo. Cada nuevo informe policial profundizaba la herida colectiva, infiltrando la vida cotidiana del Estado Dorado con pánico, rabia y descomposición social.
La captura de Kenneth Bianchi y Angelo Buono puso fin a la ola de asesinatos, pero no al trauma. Las cicatrices permanecieron grabadas en la memoria pública, recordando que la monstruosidad puede gestarse dentro de la propia comunidad.
El caso de los Hillside Stranglers quedó como un testimonio brutal de la capacidad humana para el sadismo y la crueldad sistemática. Carrion Vael no suaviza el relato ni busca consuelo alguno en “19(fucking)78”: la canción expone los hechos con crudeza absoluta, transformando la historia real en un ataque sonoro nihilista que escupe violencia, muerte y desesperación sin filtros.
Ov Sulfur no regresa para suavizar su propuesta. Con Endless, la banda se adentra aún más en las sombras que comenzó a explorar en The Burden ov Faith, tomando esas mismas raíces para transformarlas en un trabajo más opresivo, ambicioso y visceral. A lo largo de sus 10 temas, el grupo no busca reinventarse, sino afilar su identidad y consolidar un sonido más dominante dentro del metal extremo contemporáneo.
Canciones como “Vast Eternal” encarnan con fuerza ese cruce abrasivo entre black metal, deathcore y death metal, ejecutado con mayor precisión y una presencia imponente. En contraste, “Wither” se hunde en una pesadez más densa y emocional, donde la atmósfera sombría y la carga lírica aportan una sensación de decadencia y desesperación que refuerza el carácter asfixiante del álbum. Incluso en sus momentos más accesibles, Endless mantiene un tono hostil y oscuro, negándose a ofrecer concesiones innecesarias.
Si bien existen pasajes donde ciertas estructuras pueden sentirse familiares, estas repeticiones no llegan a diluir la intensidad general del disco. Incluso “Evermore”, el corte menos inspirado, funciona más como un respiro momentáneo que como un punto débil real dentro del conjunto. En términos generales, Endless se sostiene con una coherencia sólida y una identidad bien definida, priorizando la atmósfera, el peso y la agresión por encima de la innovación forzada.
Al final, Endless no solo se presenta como una continuación digna, sino como una evolución natural y más oscura del sonido de Ov Sulfur. Un álbum que refuerza su carácter implacable y deja claro que la banda aún tiene espacio para profundizar en su brutalidad. Con esta progresión constante, el futuro del grupo se perfila tan despiadado como intrigante.
No busques redención; solo hay lugar para el extravío en una vorágine de deceso, condenación y putrefacción. Nighnacht ha regresado para reclamar los restos. Si tu conciencia aún no ha sido profanada por su hibridación abyecta de Black, Death y Thrash Metal, considera esto una advertencia final: abandona toda esperanza. El triunvirato de Arizona —Acrid, Lord Paimon y Sire— ha sellado un pacto de sangre con el infame Don of the Dead (Nunslaughter), engendrando una unión diseñada exclusivamente para corroer el alma y vomitar una cacofonía de desquicio.
'Limb Service', la cuarta incisión en la discografía de la banda, encapsula 20 minutos de ritmos fracturados y aullidos de una depravación terminal. No son canciones; son himnos de una vulgaridad corrosiva, alabanzas diabólicas que rinden culto a lo oculto y lo obsceno sin concesiones. Bajo el estandarte de la perversa alianza entre Pagan Fury Records y Morbid And Miserable Records, esta obra se manifiesta en casete y plataformas digitales como un testamento de la fealdad.
Si habitas en la oscuridad y tu mente es un páramo de sombras, guarda silencio. Esto es metal maníaco, una frecuencia diseñada solo para los que ya han perdido la cordura.
Desde las profundidades urbanas de Nueva York, Estados Unidos, Mälghäst emerge como un canal de confrontación espiritual y violencia introspectiva. Penumbral Void no es una obra concebida para el consumo pasivo, sino un descenso consciente hacia los territorios más erosionados de la psique y la fe. Compuesta por tres invocaciones —“Darkest Moments”, “Necromancy” y “Anguish”— la obra se articula como un ritual progresivo, donde cada pieza intensifica el peso emocional y simbólico del viaje.
La música se despliega en un terreno ritualista, opresivo y austero, donde el dolor actúa como fuerza estructural y no como mero recurso estético. La espiritualidad aquí no redime: hiere, descompone y obliga a enfrentar la pérdida, la ausencia y la corrupción interna. Penumbral Void funciona como una purga sonora, una negación del consuelo y una exploración de lo desconocido como acto de transformación violenta.
No hay luz al final del trayecto ni promesas de trascendencia fácil. Solo la aceptación del vacío, el despojo absoluto y la mutación que sobreviene tras atravesar la oscuridad sin mediaciones. Mälghäst firma así una obra severa y deliberadamente inhóspita, donde cada nota es una herida abierta y cada silencio, una afirmación del abismo.
El concepto de BARDO nace en el corazón de la tradición budista, donde se describe como el estado intermedio, un corredor sombrío y obligatorio que toda conciencia debe recorrer después de la muerte y antes de su siguiente renacimiento. No es simplemente un tránsito: es un territorio liminal donde las sombras conservan la memoria de lo que fuimos, un eco prolongado entre el final y el inicio. BARDO comparte similitudes con el purgatorio, pero su naturaleza es más profunda, más inquietante… es el abismo silencioso entre la disolución y el regreso. Por esa razón, el nombre parecía inevitable para este álbum, que, paradójicamente, no presenta vida nueva, sino vidas recuperadas.
Las nueve piezas que conforman BARDO provienen de los primeros cuatro álbumes de Tehmodhjin, publicados entre 2009 y 2016. Ocho de ellas han sido regrabadas y reesculpidas para esta encarnación, mientras que una, hasta ahora oculta en las sombras, se registra por primera vez oficialmente. Cada una de estas composiciones fue arrancada de su existencia previa, entregada a la muerte y sumergida en el velo del BARDO para renacer bajo una nueva forma.
El álbum abre con “Undying Tomb”, un mausoleo sonoro que simboliza el recinto donde reposan las obras antes de su resurrección. Le sigue “In Pursuit of the Morning Star”, una búsqueda desesperada de luz en medio de la oscuridad transitoria del más allá. Desde ahí, “Spiders Who Regret Nothing” teje una red de fatalidad y aceptación, recordándonos que en el BARDO no existe el arrepentimiento, solo transformación.
“My Eyes Beheld a Moonlit Beauty” representa una visión efímera, un destello iluminado por la luna que guía al espíritu entre sus antiguas memorias. “Can You See?” interroga directamente al oyente, cuestionando la capacidad de percibir aquello que yace entre mundos. Luego emergen las dos encarnaciones de “Endurance”, duplicadas como reflejos distorsionados dentro del pasaje espiritual: dos estados del mismo espíritu que lucha por persistir en el vacío.
En el tramo final, “Chenrezig”, inspirado en la figura budista de la compasión, actúa como un faro de trascendencia que intenta guiar al viajero fuera del umbral. Y finalmente, “Trimurti” clausura el viaje, invocando la tríada divina que destruye, preserva y crea, recordándonos que toda muerte es, en secreto, un preludio de renacimiento.
Así, cada canción del álbum ha cumplido su ciclo: vivió, fue olvidada, murió… y atravesó el BARDO para regresar con un nuevo rostro, reconstruida, reanimada y dispuesta a habitar nuevamente este mundo como parte del misterioso y oscuro renacer de BARDO.
Desde los abismos más profundos donde la luz no se atreve a penetrar, Xaemora emerge como heraldos del caos melódico y sinfónico para anunciar el inicio de su ambiciosa saga: “Carnivores in Heaven”. Este primer capítulo, materializado en el single “Of Serpents and Vultures”, no es una mera composición: es un rito de iniciación, una invocación que arrastra al oyente hacia territorios donde lo sublime y lo abisal se funden en un mismo estremecimiento.
El lanzamiento contiene tres nuevas composiciones y tres reliquias reimaginadas de su periodo temprano, todas llevadas al límite por la formación actual de la banda, cuyos integrantes provienen de destacadas entidades del metal extremo como Stormruler (Napalm Records) y Black Fast (eOne). Cada miembro aporta un historial de ferocidad y técnica que se traduce en un sonido abrumador, oscuro y meticulosamente calculado, capaz de aplastar y cautivar al mismo tiempo.
Xaemora se mueve en un terreno donde épicas melodías se enfrentan a riffs demoledores, donde atmósferas sinfónicas densas y capas de oscuridad sonora crean un universo propio. Aunque algunos podrían evocar nombres como Emperor, Dimmu Borgir o Hypocrisy, la banda se distancia de cualquier comparación, construyendo un lenguaje que es brutal, majestuoso y visceral, con una identidad inconfundible que fusiona lo ancestral con lo moderno. Cada acorde y cada textura ha sido mezclada y masterizada por Dreathus Harris, quien logra imprimir a la obra una claridad tan mortal como intensa, haciendo que cada sombra sonora golpee con fuerza implacable.
“‘Carnivores in Heaven’ Chapter 1 es solo la puerta de entrada a un relato que hemos estado forjando en silencio durante años”, declara la banda.
“Este trabajo conecta nuestro pasado más primitivo con la fuerza despiadada de nuestro presente. Es un puente entre la memoria y la creación, un acto de devoción hacia nuestras raíces mientras exploramos territorios nuevos, más profundos y sin compromisos”.
La narrativa de Xaemora no se limita a la música: es un ritual completo, una experiencia que desafía la complacencia y sumerge al oyente en un océano de sombras, épica y furia contenida. Cada tema, ya sea una composición inédita o una regrabación, es un acto de reconstrucción y transgresión, donde lo antiguo se fusiona con la modernidad para crear un sonido que golpea con precisión quirúrgica y deja cicatrices indelebles en el paisaje del metal extremo.
En este momento, Xaemora se encuentra en la búsqueda de management y soporte discográfico para dar continuidad a la saga “Carnivores in Heaven”, un proyecto que promete redefinir los límites del black metal contemporáneo. Mientras tanto, “Of Serpents and Vultures” está disponible en Spotify, YouTube y todas las plataformas digitales, ofreciendo un primer vistazo a la devastación sonora que se avecina. Para aquellos que deseen explorar más allá de los límites, la banda mantiene contenido exclusivo, actualizaciones y material adicional en su sitio web oficial, Bandcamp y redes sociales, alimentando la oscuridad que seguirá expandiéndose con cada nuevo capítulo.
Xaemora no ofrece consuelo ni refugio: ofrece un descenso glorioso hacia la oscuridad, un camino donde la luz se desvanece y solo sobreviven los que se atreven a enfrentarse a la furia sonora y a las sombras que habitan en cada nota.