Forjado en condiciones extremas, Old World Dead es un álbum nacido de la tensión, el desgaste y la determinación. Su composición se desarrolló durante el periodo más oscuro de la pandemia de la COVID-19, en paralelo a profundos cambios en la formación de la banda, factores que marcaron de forma decisiva el carácter sombrío y opresivo del disco.
El título Old World Dead define con precisión su concepto: la visión de un mundo antiguo, corrompido y definitivamente muerto, un paisaje decadente al que no existe deseo alguno de regresar. El álbum se estructura en diez temas que avanzan como un descenso continuo hacia ese escenario desolado, reforzando una atmósfera densa, agresiva y sin concesiones.
A nivel de producción, el disco mantiene una línea coherente con su predecesor, apostando por un sonido crudo, poderoso y directo. La grabación se llevó a cabo en Southock Recording, mientras que la mezcla y masterización fueron realizadas por Wojtek Wieslawski en Hertz Studio, figura clave del metal extremo y responsable del sonido de bandas legendarias como Vader, Behemoth, Hate o Decapitated.
El arte del álbum vuelve a estar firmado por Vladimir “Smerdulak” Chebakov, reconocido por su trabajo con Within Destruction y colaborador habitual de la banda. Su portada refuerza visualmente la sensación de decadencia, muerte y ruina que impregna todo el disco.
Lejos de repetirse o mirar atrás, Old World Dead representa un paso firme hacia adelante. Sin artificios ni experimentos innecesarios, el álbum eleva la intensidad, afila su identidad y consolida un sonido más oscuro, sólido y reconocible. No hay espacio para la nostalgia: solo evolución, brutalidad y una declaración clara de intenciones.