“Undying Order of the Black Flames” (2024) se alza desde las cenizas de los inviernos eternos, un estandarte negro que surge en la penumbra del Ragnarøkkr. Forjada en los abismos de los bosques ancestrales y los antiguos templos de piedra olvidados, esta obra es un tributo a las órdenes guerreras de antaño, a los secretos heréticos y a la sabiduría oculta de las runas, que guardan el poder del caos primordial.
Es un llamado a los espíritus libres, un retorno al fuego que arde bajo la oscuridad, a la fuerza de los ancestros que caminaron bajo cielos helados. Cada acorde es un conjuro de hielo y sombra, cada tema un ritual que invoca las fuerzas primigenias del mundo, recordando que incluso la luz más falsa se extinguirá ante la llama negra de la Orden.
Vindalf, implacable y ancestral, se erige como guardián de la llama que nunca muere. Rechaza la producción artificial, la modernidad complaciente y los sonidos que mancillan la esencia pura del metal. Mantiene viva la llama rúnica, la que ardió en los albores del caos, preservando la crudeza, la oscuridad y la autenticidad del espíritu pagano.
Este grimorio sonoro, compuesto por 11 temas, es un viaje por los abismos del mundo antiguo: bosques helados, ruinas olvidadas y cielos incendiados por el Ragnarøkkr. Cada composición invoca el poder de las runas, trazando caminos de destrucción y renacimiento en la eternidad del fuego y la sombra.
Aquí, entre ruinas de piedra y la eternidad de los inviernos, la llama negra nunca se extingue. Aquí, la Undying Order of the Black Flames perdura, eterna, indomable, y guiada por la oscuridad de las runas y la fuerza del Ragnarøkkr.
Como precuela y culminación de las crónicas anteriores, The Third Temple se adentra con mayor profundidad en los apócrifos malditos de Salpsán, la carne viva del Anticristo, y en el camino de sangre y revelación que lo conduce a reclamar el trono profano de la Tierra. En los albores de la historia, los templos de Salomón y Herodes se erigieron sobre Jerusalén como manifestaciones de un orden divino condenado a perecer. Ambos sucumbieron, aplastados por la conjunción de fuerzas mortales y voluntades infernales que desafiaron la luz y abrieron grietas hacia lo abisal.
Las dos primeras partes de The Third Temple narran la caída de esos santuarios y de las reliquias que custodiaban: receptáculos de un poder tan antiguo como la primera rebelión celestial. Bajo sus cimientos, selladas por siglos de miedo, yacían presencias oscuras que no olvidan ni perdonan. Seres que oyeron el primer rugido de la Serpiente y que aguardan, con la paciencia de lo inmortal, el momento en que la arrogancia humana vuelva a quebrar su débil muralla espiritual.
En la tercera parte, el mundo se aproxima al umbral de una nueva era. Las naciones y los credos —viejos y recientes, santos y heréticos— se enfrentan por la posesión del suelo consagrado de Tierra Santa, ignorantes de que cada disputa acelera la resurrección de un plan sellado desde la caída de Lucifer. En este escenario convulso, el Antimasia descubre el peso de su destino: no solo decidirá si se alinea con el renacimiento del Tercer Templo, sino si se convertirá en el heraldo que inaugure el reino visible de Satanás sobre la Tierra. Su elección será el detonante final que abrirá las puertas a la coronación de Salpsán y al retorno de las potencias infernales al dominio humano.
Este álbum no es mera música: es un acto de Siḥr, una invocación en forma de sonido, un susurro de Magia Negra que despierta al Rey y a su esfera planetaria. Cada tema funciona como un sello abierto, una ofrenda ardiente a los fuegos de Samūm, donde los genios divinamente infernales aguardan para guiar o consumir las mentes de quienes se atreven a cruzar los umbrales velados del subconsciente.
Entre sus notas se ocultan fórmulas sonoras y versos velados que actúan como ritos menores de invocación, abriendo grietas hacia el abismo. Allí resuenan los nombres prohibidos: el ‘Ifrit, señor de las brasas invisibles; Ummu Sibyan, el nombre árabe de Lilith, madre de la carne y del extravío; los Ghūls famélicos, sombras devoradoras, y otras entidades de las legiones abisales, convocadas por el eco de cada acorde.
Hell Winter es un proyecto solista italiano de black metal fundado en 2024 por Federico Romano, concebido como una vía de expresión fiel a la tradición más fría, melancólica y abrasiva del género. Su propuesta se enmarca en la herencia sonora y estética del black metal noruego de los años noventa, pero con una visión personal y coherente que rehúye modas pasajeras.
Su debut discográfico, el EP Painting in Black, apareció en julio de 2024 con cuatro composiciones directas y envolventes, que condensan atmósferas heladas, guitarras cortantes y un espíritu de pureza artística. El lanzamiento cuenta con ediciones físicas y digitales: cassette a través de Depressive Illusions Records, CD bajo el sello SneeuwStorm Produkties, y distribución digital global de la mano de Visionaire Records. La edición en vinilo verá la luz próximamente a través del mismo sello.
En junio de 2025, Hell Winter presentó Faustian Bargain, un adelanto de su primer álbum de larga duración, Adore, que promete ahondar en sonoridades más densas y narrativas conceptuales cargadas de simbolismo y tensión.
Con un compromiso absoluto hacia la esencia del black metal y un enfoque creativo cuidadoso pero visceral, Hell Winter se posiciona como un nombre a seguir en la escena contemporánea, llevando el espíritu del género a nuevos horizontes sin perder su integridad original.