Con su séptimo trabajo de estudio, Arroganz firma uno de los capítulos más sólidos de su trayectoria. Death Doom Punks no es solo un título provocador: es una descripción precisa de lo que el oyente encontrará al pulsar play. Aquí conviven la crudeza del death metal de vieja escuela con la actitud directa y sin adornos del punk, en un equilibrio que la banda maneja con naturalidad y convicción.
El trío alemán canaliza más de quince años de experiencia en un álbum compacto, seguro de sí mismo y libre de concesiones. La producción refuerza su identidad sonora: un bajo grueso y dominante, baterías que golpean con determinación y una sucesión de riffs macizos que construyen una muralla de sonido sin fisuras. Sobre esa base, las voces guturales emergen profundas y abrasivas, aportando el dramatismo necesario sin caer en excesos innecesarios.
Lejos de reinventarse forzadamente, Arroganz apuesta por perfeccionar su lenguaje. Las influencias son evidentes, pero están plenamente asimiladas; no hay nostalgia impostada, sino respeto por las raíces del death metal clásico y una voluntad firme de mantener su esencia intacta. Esa fidelidad a su visión artística —que a lo largo de los años les ha granjeado tanto elogios como detractores— se percibe aquí con especial claridad.
Death Doom Punks se siente maduro en su construcción y coherente en su discurso. No busca agradar a todos ni suavizar su propuesta: es un álbum frontal, honesto y contundente. En tiempos donde la sobreproducción y la tendencia a pulir aristas dominan buena parte del panorama, Arroganz opta por la autenticidad. Y esa decisión, más que una postura estética, funciona como declaración de principios.
Formada el 1 de septiembre de 2017 a partir de las cenizas de Abaddon, Wraithrest se erige como una entidad dentro del metal extremo italiano cuya propuesta trasciende lo meramente musical para adentrarse en lo ritual. Su sonido, denso y abrasivo, se construye como un vehículo de invocación: atmósferas opresivas, pasajes sombríos y una ejecución cruda que refuerza una identidad marcada por lo arcano.
El eje lírico de la banda se nutre de corrientes ocultistas, simbolismo pagano y especulación metafísica. Más que narrar, sus textos parecen formular conjuros, explorar la muerte como tránsito iniciático y cuestionar la existencia desde una perspectiva espiritual que rehúye cualquier forma de redención.
En 2026 presentan Dette Liv Er Fortapt, un trabajo compuesto por nueve piezas concebidas como un descenso ceremonial. “Ars Moriendi” abre el álbum como un manual oscuro sobre el arte de morir, estableciendo un tono casi litúrgico. “Antinatalism” y “Solipsism” profundizan en la negación del mundo material y en el aislamiento del yo como única certeza. En “Heidegger”, la reflexión filosófica se convierte en herramienta para escarbar en la angustia del ser, mientras que “Dette Liv Er Fortapt” funciona como sentencia central, un reconocimiento de la condena inherente a la existencia.
La segunda mitad del disco adopta formas más visionarias y ritualistas: “Vampire in the Gutter” encarna la corrupción espiritual en escenarios decadentes; “Umbrae Mortalitatis” se mueve entre sombras y presagios de finitud; y “Selvofring” junto a “Tregenda” evocan sacrificio, aquelarre y comunión con fuerzas primordiales, cerrando la obra con un aura de ceremonia profana.
Con este lanzamiento, Wraithrest reafirma su compromiso con una estética profundamente ocultista, donde cada composición opera como un acto de invocación sonora y cada palabra como parte de un credo sombrío que define su identidad dentro del metal extremo contemporáneo.
Nightspawn Descendants marca el esperado regreso discográfico de los estadounidenses The Day of the Beast tras Indisputably Carnivorous (2021), editado por Prosthetic Records, y consolida una evolución sonora que profundiza en su identidad death-thrash con matices blackened. Desde Estados Unidos, la banda reafirma su posición dentro de la escena extrema contemporánea con una propuesta más ambiciosa, oscura y expansiva.
Compuesto por 10 temas, el álbum despliega un recorrido intenso y cohesionado que alterna ráfagas de velocidad incendiaria con composiciones de blackened thrash de tempo medio impregnadas de una épica ominosa. Las estructuras adquieren mayor amplitud y dramatismo, mientras las letras se sumergen en imaginarios de terror vampírico, ocultismo y caos apocalíptico, articulando una narrativa sólida y envolvente.
En el apartado técnico, la producción eleva considerablemente el estándar del grupo. Mezclado por Ricardo Borges y masterizado por Tony Lindgren en los emblemáticos Fascination Street Studios de Suecia, Nightspawn Descendants destaca por su contundencia, claridad y profundidad sonora, consolidándose como el trabajo más intenso, cohesionado y pulido de The Day of the Beast hasta la fecha.