
Wolfcross. 2026 / Wargods of the Underworld
01. SS-18 Satan
02. Occult Crowd Domination
03. Dance of Destruction
04. Tormentor of the Dead
05. Infernal Sovereign
06. Convert to the Devil
07. The Hell Where Youth and Laughter Go
08. Witches Ride
09. Wargods of the Underworld
-Wolfcross-
Country of origin: Sweden
Location: Stockholm
Contact: wolfcrossofficial@hotmail.com

Desde las profundidades más blasfemas del underground sueco, Wolfcross irrumpe con Wargods Of The Underworld, un artefacto sonoro que no busca complacer, sino arrasar. Autoeditado y previsto para marzo de 2026, este álbum es una invocación directa a las fuerzas primigenias del black metal, despojada de concesiones y cargada de una violencia ritual que remite a las eras más impías del género.
El inicio del disco no engaña: una muralla de sonido densa, pesada y cargada de melodía ennegrecida se alza como un portal hacia el caos. Pero esta introducción pronto se fractura en una embestida salvaje de velocidad y crudeza, donde el tremolo picking se convierte en una sierra constante y los blast beats castigan sin tregua, como una liturgia de guerra ejecutada a máxima intensidad.
Las guitarras escupen riffs con filo oxidado, impregnados de ese espíritu helado del black metal sueco clásico, pero con una agresividad aún más afilada. Los solos no buscan virtuosismo estéril: son lamentos incendiarios, ecos de un metal extremo ancestral que sangra entre melodías sombrías y atmósferas de devastación. Aquí no hay luz, solo una belleza retorcida que emerge del abismo.
En el plano vocal, Wolfcross desata una posesión total: gruñidos cavernosos que parecen surgir desde lo más profundo de una cripta, entrelazados con alaridos agudos que cortan como cuchillas. La interpretación no es solo agresiva, es invocadora—una ceremonia de odio, caos y devoción oscura.
La composición del álbum bebe sin disimulo de la primera ola del black metal, pero también infecta sus estructuras con el nervio venenoso del speed metal, dando lugar a riffs que galopan con furia infernal. La alternancia entre pasajes lentos, secciones de ritmo medio y explosiones de velocidad extrema mantiene una tensión constante, como si cada tema fuese un ritual en escalada hacia la destrucción total. Los fragmentos hablados que emergen en ciertas canciones no son adornos: son conjuros, susurros litúrgicos que refuerzan la atmósfera ocultista y ceremonial.
El sonido de la banda es aplastante. Cada instrumento golpea con fuerza brutal, pero sin perder definición. La producción, lejos de suavizar la agresividad, la canaliza con precisión quirúrgica, logrando un equilibrio entre crudeza y potencia que potencia el carácter del álbum. Incluso la breve aparición de sintetizadores en un tramo avanzado añade una dimensión espectral, como una sombra que se arrastra entre los escombros sonoros.
Los temas más largos se erigen como auténticas odiseas infernales, expandiendo su estructura en múltiples fases que intensifican su carácter épico y devastador. No son simples canciones: son descensos prolongados hacia lo prohibido.
En el plano lírico, Wargods Of The Underworld se sumerge sin reservas en doctrinas oscuras: satanismo militante, culto al diablo, demonología, ocultismo arcano, diosas negras, el Sendero de la Mano Izquierda, la mitología nórdica y la brujería. Todo converge en un manifiesto de devoción a lo prohibido, donde la música actúa como vehículo de invocación.
Wolfcross no pretende reinventar el género; su objetivo es mucho más peligroso: reactivar su esencia más corrosiva. Este álbum es una ofrenda a la oscuridad, un ataque frontal contra la complacencia moderna. Crudo, melódico, violento y profundamente ritualista, Wargods Of The Underworld se erige como una obra destinada a devotos del black metal que aún buscan sentir el frío verdadero del abismo.