
Drang. 2026 / De doorbraak
01. Inleiding voor de revolutie
02. Proletarisch verzet
03. Opstand
04. De doorbraak
05. Collectieve actie
06. Het gevaar geweken
07. Een kameraad in rouw
-Drang-
Country of origin: Netherlands
Location: Losser, Overijssel
Contact: rachel@evilturtle.nl

Hay discos que nacen para ser escuchados y otros que parecen concebidos para ser lanzados contra la cara de una sociedad enferma. De Doorbraak, debut de Drang, pertenece claramente a la segunda categoría. Detrás del proyecto se encuentra Wolvengeest, músico de Losser, en la provincia de Overijssel, muy cerca de Enschede y de la frontera alemana. Drang nació en 2024 como vehículo para canalizar una rabia profundamente política y social, utilizando además el neerlandés como idioma natural para transmitir su mensaje.
Publicado el 17 de abril de 2026 a través de Fiadh Productions, De Doorbraak presenta siete composiciones que alcanzan los 26 minutos y 37 segundos. Wolvengeest se ocupa de guitarras, bajo, voces y letras, mientras que Jeroen van Kuik participa en la programación de batería, mezcla y masterización. La grabación tuvo lugar en ROT Studio, Losser, durante 2025. El diseño del logotipo corresponde a Gragoth, desarrollado a partir de un boceto de Wolvengeest.
La edición física se ha limitado a 25 copias en cassette, publicada por Fiadh Productions. Una pequeña tirada para un trabajo que, paradójicamente, parece tener bastante más que decir que muchas producciones con aspiraciones de convertirse en fenómeno underground.
Inleiding voor de Revolutie abre el álbum como una declaración de intenciones. El sonido es áspero, agresivo y deliberadamente incómodo, construido alrededor de guitarras afiladas, una interpretación vocal abrasiva y una batería programada que, lejos de convertirse en un lastre, queda perfectamente integrada dentro de la propuesta. La producción recupera cierta crudeza asociada al black metal de segunda ola, pero Drang introduce suficientes elementos propios para evitar convertirse en una simple recreación nostálgica.
Proletarisch Verzet incrementa todavía más la sensación de confrontación. Aquí aparece una de las particularidades más interesantes del trabajo: junto a la violencia vocal y las guitarras cortantes surgen voces femeninas que aportan un contraste inquietante y poco habitual dentro del conjunto. No es un recurso utilizado gratuitamente; funciona precisamente porque aparece dentro de una estructura que hasta ese momento se ha mostrado mucho más hostil y abrasiva.
A partir de ahí, De Doorbraak desarrolla una combinación especialmente efectiva de black metal crudo, ráfagas de death metal y ciertos impulsos propios del crust, sin permitir que ninguno de estos elementos termine arrebatándole al black metal su posición dominante. La propia banda etiqueta el proyecto dentro del black metal, atmospheric black metal, blackened crust y blackened death metal, una clasificación que encaja razonablemente bien con lo que ofrece el álbum.
Pero lo verdaderamente destacable está en las guitarras. Las partes solistas poseen una personalidad particularmente venenosa: no aparecen únicamente como adornos técnicos, sino que funcionan como auténticas líneas narrativas que se enfrentan a los segmentos rítmicos más violentos. Esa interacción proporciona al álbum una dinámica que evita que los siete cortes se conviertan en una sucesión uniforme de agresión.
Y ahí reside buena parte de la fuerza de De Doorbraak: la brutalidad no es constante de una manera monótona. Existen momentos de mayor tensión atmosférica y pasajes en los que la violencia parece contenerse antes de volver a estallar. La estructura permite que canciones como Opstand, De Doorbraak o Collectieve Actie mantengan el impulso sin sacrificar matices.
El título del álbum —De Doorbraak, literalmente «La ruptura» o «El avance»— adquiere además una dimensión especialmente coherente cuando se contempla el contenido conceptual del trabajo. Las letras giran alrededor de la radicalización, la organización, la camaradería y la autodeterminación, siempre desde una perspectiva de black metal anarquista. No estamos ante una ambientación política utilizada como simple decoración estética: el componente ideológico forma parte del ADN del proyecto.
El cierre llega con Een Kameraad In Rouw, uno de los momentos más sólidos del álbum. Aquí las guitarras adquieren un protagonismo especial y las líneas solistas consiguen transmitir una sensación casi narrativa, enfrentándose a unas bases mucho más contundentes. Es precisamente en este último corte donde Drang demuestra que detrás de la furia existe también capacidad para construir atmósferas y desarrollar tensión.
Hay algo en la forma, en la crudeza de la producción y en determinadas tonalidades de guitarra que puede recordar a cierta tradición finlandesa del black metal. Sin embargo, sería injusto reducir De Doorbraak a esa influencia. La utilización del neerlandés, el contenido explícitamente social y la mezcla con elementos de crust y death metal proporcionan a Drang una personalidad suficientemente definida.
Drang no parece estar buscando una falsa épica ni una producción diseñada para agradar a todo el mundo. De Doorbraak funciona precisamente porque mantiene una actitud directa, incómoda y profundamente underground. Es un trabajo hecho desde la necesidad de expresar una determinada rabia, no desde la necesidad de satisfacer expectativas comerciales.
Y quizá ahí esté su mayor virtud.
De Doorbraak es black metal áspero, venenoso y combativo, con una identidad lírica muy definida y una instrumentación capaz de sorprender cuando menos se espera. Wolvengeest ha construido en solitario un debut que demuestra que todavía existe espacio para utilizar el black metal como herramienta de confrontación y expresión personal sin necesidad de disfrazarlo de otra cosa.
No es un disco complaciente. Tampoco pretende serlo.
Es una descarga de rabia convertida en riffs, voces y ruido. Y cuando esa rabia está bien canalizada, el resultado puede ser realmente contundente.