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8/9/26

Haemoth. 2026 / Black Dust

Haemoth. 2026 / Black Dust
01. Ashen Remains
02. Blood Atonement
03. When the Dust Finally Settles
04. D = IX
05. Human Defects
06. Dead Frequency
07. Incense of the Last Rite
08. Fragments of the Sign
09. Black Dust
10. Void Theory
11. Stigmata
-Haemoth-
País de origen: France
Ubicación: Vernouillet, Île-de-France
Quince años de silencio. Quince años enterrados bajo toneladas de polvo hasta que HAEMOTH decide volver a abrir la tumba. Y cuando una banda regresa después de semejante ausencia no siempre merece la pena escuchar lo que tiene que decir. En este caso sí.
Desde Francia, este dúo formado por Haemoth a las guitarras, bajo y voces, y Syht a la batería, recupera con Black Dust esa visión enfermiza y corrosiva del black metal que siempre ha sido su seña de identidad. Es su cuarto larga duración y llega quince años después de In Nomine Odium (2011), nuevamente bajo el manto de Agonia Records. Once cortes y cuarenta y seis minutos de oscuridad sin concesiones.
«Ashen Remains» abre la puerta hacia un escenario de desolación construido a base de guitarras afiladas, distorsión y una batería que parece anunciar que aquí no va a quedar absolutamente nada en pie. «Blood Atonement» mantiene la presión antes de que «When The Dust Finally Settles» acelere la maquinaria hasta convertir el tema en una auténtica descarga de violencia black metal.
Pero HAEMOTH no se limita a correr. «D = IX», «Human Defects», «Fragments Of The Sign» y «Void Theory» introducen drones, ruido y electrónica, generando espacios incómodos donde la música parece descomponerse ante nuestros oídos. Lejos de servir como descanso, estos pasajes hacen que la vuelta a las guitarras resulte todavía más hostil.
El tramo final, con «Incense Of The Last Rite», la propia «Black Dust» y «Stigmata», termina de cerrar esta ceremonia de demolición. No hay épica luminosa ni redención posible. Solo riffs enfermos, voces desgarradas, atmósferas asfixiantes y una producción que conserva suficiente crudeza para no convertir la oscuridad en un producto de laboratorio.
Black Dust no reinventa el black metal. Ni falta que le hace. HAEMOTH vuelve para recordar que todavía se puede hacer música extrema que suene realmente hostil, incómoda y peligrosa sin necesidad de disfrazarla de modernidad.
Quince años desaparecidos.
Y han vuelto cubiertos de polvo, odio y oscuridad.

7/9/26

Stygian. 2026 / Hunt the Divine

Stygian. 2026 / Hunt the Divine
01. Verba Homini
02. Hunt the Divine
-Stygian-
País de origen: Italy
Ubicación: Ravenna, Emilia-Romagna
Desde Ravenna, Italia, llega STYGIAN con Hunt the Divine, un EP de dos cortes publicado el 3 de septiembre de 2026 y construido sobre una idea tan sencilla como incómoda: rechazar la autoridad religiosa y el poder levantado sobre el dogma. Su sonido, nacido de la intersección entre crust punk y black metal, vuelve a envolver esa rabia con una atmósfera fría, áspera y profundamente oscura.
«Verba Homini» abre el EP enfrentando la palabra divina con la conciencia humana. Riffs crust abrasivos, ritmos galopantes, bajo rugiente y una alternancia entre voces desgarradas y pasajes más sombríos construyen un ataque contra la religión cuando esta pretende decidir quién vive, quién muere y cómo debe vivir el individuo. No hay reverencia ni sumisión: hay rechazo al dogma y reivindicación de la voluntad propia.
Después llega «Hunt the Divine», una cacería simbólica convertida en pura oscuridad. El comienzo lento y amenazante termina desembocando en blast beats, guitarras abrasivas y voces salvajes, mientras la música transmite a la vez furia, dolor y duelo. La imagen del cazador ancestral persiguiendo a una divinidad para hacer justicia convierte el tema en una alegoría brutal contra aquello que durante siglos ha utilizado la fe como instrumento de poder.
Dos canciones. Una misma herida.
Hunt the Divine no necesita sermones ni artificios: solo rabia, oscuridad y la voluntad de arrancar del altar aquello que pretende gobernar la conciencia ajena.

5/9/26

Behemoth. 2026 / I, Scvlptor

Behemoth. 2026 / I, Scvlptor
01. I, Scvlptor
02. Lord ov the Horizons
03. Rise of the Blackstorm of Evil
04. In Thy Pandemaeternvm
05. Begotten
06. In League with Satan (feat. Shagrath of Dimmu Borgir)
07. The Return of Darkness and Evil (Bathory cover) (live)
08. Lord ov the Horizons (Rough mix)
-Behemoth-
País de origen: Poland
Ubicación:  Gdańsk, Pomerania
BEHEMOTH no necesita presentación. Tampoco necesita justificar por qué, después de más de tres décadas, sigue siendo una de las criaturas más grandes y controvertidas surgidas del metal extremo polaco. I, Scvlptor no es un nuevo larga duración al uso, sino una pieza autónoma concebida como puente entre el pasado de la banda y aquello que está por venir: ocho cortes que mezclan material nuevo, rescates del pasado, descartes y homenajes a quienes ayudaron a encender la mecha.
La ceremonia arranca con I, Scvlptor, una auténtica bestia de atmósferas monumentales, riffs afilados y esa teatralidad oscura que BEHEMOTH lleva años convirtiendo en marca de la casa. Lord ov the Horizons baja ligeramente las revoluciones y aporta un componente más melódico y atmosférico, antes de abrir la puerta al pasado con las nuevas versiones de Rise of the Blackstorm of Evil, procedente de The Return of the Northern Moon (1992), e In Thy Pandemaeternum, de Pandemonic Incantations (1998). Dos viejas blasfemias revestidas con la maquinaria sonora actual de la banda: menos suciedad, más músculo, pero la misma mala leche.
Begotten, recuperada de las sesiones de The Shit Ov God, aporta otro golpe seco antes de que BEHEMOTH saque del armario a sus viejos maestros. VENOM recibe una brutal revisión de In League With Satan, registrada con guitarras de siete cuerdas y la colaboración vocal de Shagrath, mientras que BATHORY aparece representada por The Return of Darkness and Evil, grabada en directo en Atenas en 2026 junto a Sakis Tolis, de Rotting Christ. Aquí no hay postureo: hay reconocimiento a las raíces que alimentaron al monstruo.
El cierre llega con un rough studio mix de Lord ov the Horizons, completando un lanzamiento que, más que avanzar en línea recta, mira hacia todos los rincones del camino recorrido.
¿Es I, Scvlptor el nuevo The Satanist? Ni de putísima coña. Tampoco pretende serlo. Es un lanzamiento de transición, pero uno con suficiente personalidad, violencia y contenido como para no terminar convertido en simple material de relleno.